Hoy es sábado y como cada semana toca la limpieza general. Todo empieza cuando las personas con las que vivo me colocan en la bandeja verde mientras vacían mi jaula, limpian mis comederos y me ponen heno fresco.
Después llega la hora del baño. Con 'mucho cuidado' me sujetan por debajo y me colocan en el lavabo, después abren el grifo hasta que empiezo a notar como el agua moja mi barriga, la situación empieza a ser un poco embarazosa, y en ese momento es cuando empiezo a lanzar mis grititos.
Mis compañeros de piso creen que es porque me gusta y siguen mojándome, espero que algún día entiendan que paso un miedo atroz, y que se den cuenta de que el agua está mucho más caliente de lo 'cobayamente' recomendable.
Cuando han acabado de empaparme, llega la hora del jabón y de frotar, muchas veces con más ímpetu del necesario, noto sus dedos por todas, todas, todas las partes.... la situación se hace muy, muy incómoda. Por suerte es una cuestión de minutos, y acaba pronto. Llega otra vez el momento del agua, y de nuevo me dan unos cuantos chapuzones, hasta que casi no puedo respirar.
Para acabar, la toalla, al principio me frotan con suavidad y poco a poco van aumentando el ritmo. De nuevo lanzo unos grititos para avisarles de que se estan pasando, ni caso..... 'Mira cómo le gusta'.... es todo lo que se les ocurre.
Un día de estos tendré que comprarles un diccionario de cobaya-español, español-cobaya , a ver si se enteran de una vez de que hay cosas que no me gustan nada, nada, nada....
Bueno, la verdad es que al final me quedo como nuevo, fresquito, con el pelito brillante y una jaula como una suite de hotel de cinco estrellas. Y ahora a relajarme, al menos hasta la semana que viene...

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