Muchas noches, cuando mis compañeros de piso han acabado de cenar, y antes de acostarse, deciden que es un buen momento para relajarse y pasar un rato sentados cómodamente en el sofá delante de la tele.
Ayer, sin ir más lejos, hubo visita y me tuvieron un tanto abandonado toda la tarde. Sin embargo, cuando el pequeño acabó de cenar y se lavó las manos, cogió la bandeja verde que habréis podido ver en alguna foto y me llevó a la salita … luego llegaron los demás.
La luz estaba muy suave y, aunque pusieron la tele, el volumen estaba muy bajo. Al cabo de un rato el pequeño dejó la bandeja a un lado y, mientras los demás me acariciaban, él estiró la parte baja del sofá y se puso cómodo.
Así estuvimos algo más de media hora, de vez en cuando intentaba trepar por mis compañeros y morder sus camisetas, yo quería un poco de marcha pero estaba claro que habían decidido descansar y no me hacían mucho caso. Unos minutos después me devolvieron a la jaula y todo volvió a quedarse a oscuras y en silencio.
Ha empezado el otoño y muchas noches prometen ser como la de ayer, se respiraba paz en el ambiente, ¡cómo me gusta vivir en esta casa y con esta gente!

No hay comentarios:
Publicar un comentario